domingo, 30 de julio de 2023

Agresividad académica en la ciencia.

¡Advertencia!⚠



En esta entrada de blog, voy a tratar temas delicados sobre salud mental. Si eres una persona sensible en relación a estos temas, te recomiendo que no lo leas. Todo lo que se va a leer es desde mi propio punto de vista y cómo yo viví estas situaciones. Agradezco mucho la discreción.

Recuerdo mucho mi primer día de clases en la Universidad. La verdad es que estaba muy ilusionado y feliz por entrar a una universidad muy prestigiosa y estudiar lo que amo. Estaba emocionado por conocer a personas con el mismo afán de querer aprender ciencia, finalmente tendría un salón lleno de ñoños. Los primeros dos meses fueron muy divertidos, sin embargo, me di cuenta de que los temas, a medida que avanzaban, eran muy avanzados para el poco tiempo que llevaba en la universidad y ahí fue cuando comencé a darme cuenta de que la educación de bachillerato no me preparó adecuadamente para estudiar ciencias exactas (al menos en mi caso). Tuve que esforzarme el doble para estar al nivel de los conocimientos básicos que se esperaba que tuviera al graduarme del colegio. Cuando terminó mi primer semestre, me di cuenta de que no había hecho ningún amigo, no había tenido tiempo para hacer ejercicio o actividades físicas, no había salido a conocer la ciudad donde iba a empezar mi nueva vida. Sentí que había desperdiciado mi semestre, fue una sensación horrible, sentía que no había vivido lo que se suponía que debía vivir en la universidad.

Claro, solo fue el primer semestre, y en mi optimismo pensaba que podría organizarme mejor y, siendo disciplinado con mi salud física (haciendo ejercicio y/o actividades físicas de manera constante), podría superar eso y seguir con la carrera. Pero la verdad es que desde ese semestre empecé a mirar la agresividad académica de la facultad. Todo empezó cuando me inscribí en el curso de Álgebra Lineal, había un profesor extranjero muy famoso en esa materia. Recuerdo que cuando entré a su primera clase, el profesor dijo esto: "Yo soy el profesor [inserte cualquier nombre de profesor que se te ocurra] y antes de comenzar con el contenido quiero adelantarles las molestias. A las 6 niñas que están en este curso les recomiendo que se retiren porque no lo van a entender, esto no es para mujeres. A las personas que vienen de pueblos también les recomiendo que se retiren, dudo mucho que en sus pueblos les hayan enseñado ciencia real, y a las personas mayores de 30 años también, retírense, ya sus cerebros no les permitirán entender esto". Hubo 15 segundos de silencio incómodo en los cuales creo que todos esperábamos algún tipo de remate y que haya sido un mal chiste del profesor. Pero ese profesor extranjero lo dijo muy en serio. Yo, la verdad, decidí salir de ese salón y tuve la fortuna de cambiar de profesor para tomar el mismo curso. En mi inocencia, pensé que este nuevo profesor sería más comprensivo, pero no... de aquí me di cuenta de algo interesante que vi que tenía la gran mayoría de la facultad, algo a lo que incluso le puse nombre: "Síndrome del Dexter".

Síndrome del Dexter

Este síndrome que me inventé es un comportamiento que vi en muchos profesores, en donde mantienen un pensamiento en el que creen que la ciencia únicamente es para personas prodigiosas, para aquellos que nacen siendo genios, para personas que ya deberían saber los temas que ellos exponen en clase. Entonces, toman una actitud pedante y pareciera que se les olvida que son profesores de una universidad pública en Colombia y, desafortunadamente, la educación en general en Colombia no es buena, pero bueno, eso es para otro tema. Tenemos estos profesores que, primero, son muy elitistas y hacen todo lo posible por denigrar a los estudiantes que simplemente tienen ganas de aprender pero nunca han tenido la oportunidad de acercarse a la ciencia, ya sea porque vienen de lugares en donde la ciencia no está cercana o porque simplemente quieren aprender sobre ciencia.

Entonces, estos profesores empiezan a criticar a los estudiantes con las típicas frases que uno siempre escucha: "No estudiaste", "es que ustedes la tienen más fácil y aún así fracasan", "están muy consentidos", "es que no saben estudiar", etc. No se imaginan la cantidad de noches que me he desvelado para estudiar y prepararme para un parcial, no se imaginan las veces que no llamaba a mi familia para saber cómo están porque tenía que estudiar para el parcial, tenía que ganar el parcial, solo tenía que pasar ese parcial, si pasaba el parcial podría matricular la otra materia y seguir ganando parcial tras parcial, y más parciales... Se supone que me inscribí para estudiar ciencia y todavía no me han enseñado cómo usar el método científico, todavía no he hecho mi primera investigación... ¿qué pasó?... ¿por qué estoy pensando en parciales cuando debería pensar en investigar?... Esa fue otra de las cosas que me di cuenta en la facultad, me están enseñando a ganar parciales... ¿qué pasó con la ciencia?... En esos primeros 5 semestres de mi carrera, es una lucha constante para ganar y sobrevivir a la vida académica. Estaba en modo automático.

Mientras hablaba con un amigo sobre cosas de la vida y cómo nos va en la carrera, me contó algo que me dejó frío. La carrera que estaba estudiando, que tanto quería desde pequeño y que me hacía mucha ilusión, le provocó un cuadro depresivo denso y ansiedad al máximo. Incluso no podía dormir debido a lo que generaba estudiar ciencia y, en muchas ocasiones, tuvo que recibir tratamiento o sufrir recaídas y cuando avisaba a los profesores sobre su caso y les pedía que le aplazaran algunos exámenes, hacían caso omiso e incluso lo ponían a perder porque no les importaba. Desafortunadamente, los profesores tienen ese poder sobre los estudiantes, uno trata de presentar algo así y la gran mayoría de profesores se hacen los de la vista gorda. La verdad es que me dejó muy afectado la noticia porque es un amigo a quien aprecio mucho y que me cuente ese tipo de cosas sin yo darme cuenta, tal vez porque solo estaba concentrado en ganar el parcial.

He pasado mucho tiempo estudiando la carrera de astronomía en la Universidad de Antioquia, y me ha tocado ver a muchos compañeros abandonar la carrera porque se decepcionaron del mundo científico. También he visto cómo muchos de mis compañeros desarrollan enfermedades mentales debido a la exigencia de la carrera. Incluso, he recibido noticias de compañeros que se quitaron la vida por la carrera que estudian. Desde que empecé esta carrera en 2014, han sucedido 7 casos de suicidios dentro de la facultad (este dato no lo he corroborado porque la mismas personas competentes que tienen estos datos tampoco lo tienen, entonces este número no es comprobable solo se basa desde mi propia percepción y memoria).

Claro que todo lo que he dicho puede desmotivar a muchos de mis lectores y hacer que abandonen su carrera en ciencia o incluso que nunca la estudien, pero quiero hacerles una invitación a todos, quien sea que me esté leyendo, a recordarles que somos humanos. Está claro que estamos viviendo en una época llena de expectativas absurdas que nos muestran las redes sociales o que incluso nuestros padres nos infunden. Es muy difícil decir esto, pero está bien equivocarse, perder parciales, fracasar en muchas cosas. El fracaso no es malo, el fracaso es sinónimo de que somos humanos. Por muy frase motivacional de Joker que suene esto, solamente hay que seguir, no importa las veces que pierdas, siempre puedes seguir y con la suficiente paciencia puedes superar lo que sea. 

A pesar de exponer temas delicados y saber que me faltaron mil cosas más que también pienso escribir en este blog, les quiero recordar que todo esto es desde mi propia perspectiva y cómo he vivido estas experiencias. Agradezco mucho que hayan leído esto y, desde el fondo de mi corazón, si alguna persona con el síndrome del Dexter lee esto (no necesariamente profesores), lo invito a que lea La revolución de la navegación , donde se demuestra que cualquier persona puede hacer ciencia y hacer aportes que incluso pueden ayudar al desarrollo de la humanidad. Agradezco su lectura

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