jueves, 13 de febrero de 2025

Madres de la ciencia

Quiero que mis lectores hagan un ejercicio mental: traten de nombrar a siete mujeres que hayan hecho aportes científicos. O hagámoslo más interesante: mencionen a diez mujeres famosas en la historia de la humanidad. Si lo lograron, los felicito; y si no, no se preocupen. Eso solo significa que son víctimas de la invisibilización que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia.

Es curioso cómo siempre hablamos de este oscuro pasado en el que la mujer no tenía mucha relevancia en la sociedad. Sin embargo, ¿será que aún seguimos en ese "oscurantismo femenino"? Lamentablemente, en países como Colombia, seguimos arraigados a una cultura arcaica y obsoleta en la que las mujeres tienen roles específicos y no reciben la visibilidad y/o el crédito que merecen.

En esta entrada quiero resaltar a las científicas que han influido en mi trabajo como profesional. Así como hay "padres" de las ciencias, también hay "madres" de las ciencias. Aquí mencionaré algunas de ellas:

Annie Jump Cannon:


El 9 de mayo de 1922, la Unión Astronómica Internacional aprobó una resolución por la que se adoptó el sistema de clasificación estelar que hoy conocemos, con las clases espectrales O, B, A, F, G, K y M. Esta clasificación estelar se debe al trabajo de la astrónoma estadounidense Annie Jump Cannon.

Cannon formó parte del grupo conocido como las famosas computadoras de Harvard, un equipo de científicas que trabajaban en el Observatorio de Harvard en la creación del Catálogo Henry Draper. A lo largo de su carrera, catalogó más de 250,000 estrellas analizando sus espectros y las características de sus líneas espectrales [1].


Cecilia Payne-Gaposchkin:

En 1923, durante su doctorado en el Observatorio de Harvard, Cecilia Payne hizo un descubrimiento revolucionario al relacionar con precisión las clases espectrales de las estrellas con sus temperaturas reales, utilizando la teoría de ionización desarrollada por el físico indio Meghnad Saha.

Payne descubrió que elementos como el silicio, el carbono y diversos metales comunes observados en el espectro solar estaban presentes en proporciones similares a las de la Tierra, lo que coincidía con la creencia predominante de la época de que las estrellas tenían una composición elemental parecida a la terrestre. Sin embargo, su investigación también reveló que el helio, y especialmente el hidrógeno, eran mucho más abundantes en las estrellas, con el hidrógeno siendo aproximadamente un millón de veces más prevalente. Este hallazgo la llevó a concluir que el hidrógeno era el principal constituyente de las estrellas, convirtiéndolo en el elemento más abundante del universo [2].

Ada Lovelace:

Augusta Ada Byron, conocida como Ada Lovelace, fue matemática y escritora británica del siglo XIX. La infancia de Ada fue dura, marcada por la ruptura de los padres cuando ella contaba sólo un mes de vida y por la rígida educación que le dio su madre, que intentó hacer con ella lo que su padre había hecho con ella misma: apartarla de la poesía y dirigirla hacia la ciencia y las matemáticas.

Sin embargo, Ada encontró su pasión en las matemáticas, convirtiéndose así en una de las primeras programadoras que ha habido en la historia, gracias a su trabajo en la Máquina Analítica de Charles Babbage.
Sólo escribiendo el primer algoritmo que iba a ser procesado por una máquina, ella se muestra como pionera de la programación, a la vez que se dio cuenta de que se podía ir más allá de los cálculos y llegar a realizar cosas creativas. Por ello, se le consideró en su época una visionaria.  [3].

Mary Somerville:

En el siglo XIX, Mary Somerville fue una escritora y científica escocesa. A pesar de las distintas barreras sociales y de género de esa época, continuó su educación y se convirtió en una notable matemática, astrónoma y física. Escribió varios textos científicos, destacando El mecanismo de los cielos, texto a partir del cual pasó a ser la primera mujer que obtuvo el Premio de la Real Sociedad Astronómica, entre otras publicaciones.

Mary, además de su querido libre examen de la ciencia, también fue una activista a favor de la reivindicación de los derechos de las mujeres en intención educativa y de investigación científica. Activista en busca de la igualdad de derechos sexuales y de acceso de la mujer al saber, lo que la llevó a enfrentarse a los prejuicios y a la falta de oportunidades de su época.

Pese a que tuvo serias dificultades debía su condición femenina, Mary Somerville se consolidó como una de las mejores científicas del siglo XIX [5].

Estas son algunas de las mujeres que considero como madres de la ciencia y cuyo legado deberíamos conocer. Sin embargo, existen cientos de otras científicas cuyos trabajos han sido igual de importantes, e incluso más relevantes que los de muchos científicos hombres a lo largo de la historia.

Afortunadamente, en la actualidad se está dando mayor visibilidad al trabajo de las mujeres en la ciencia. En reconocimiento a su contribución, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró que, a partir del 11 de febrero de 2016, se conmemoraría el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia siendo el 11 de febrero.

Espero que este blog sirva de inspiración para todas las mujeres y niñas que lo lean. La ciencia no tiene género: ellas también pueden, y son, científicas.

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