Desde los albores de la memoria humana, hemos sentido una fascinación irrefrenable por los cielos nocturnos estrellados. Contemplar ese cúmulo de puntos titilantes en el firmamento, con sus diversos colores y las enigmáticas manchas grises, nos ha maravillado a lo largo de los siglos. La astronomía, a lo largo de su existencia, ha desempeñado un papel directo e indirecto en el desarrollo de la humanidad y la sociedad.
Cosmogonía, la explicación simbólica a través de historias mitológicas usando las estrellas.
Comenzamos con uno de los temas más fascinantes de la astronomía: la cosmogonía. Lo más interesante es que cada cultura tiene su propia cosmogonía, sus propias historias de creación. Estas narraciones no solo nos hablan mucho sobre las creencias de cada sociedad, sino que también definen en gran medida su cultura. A continuación les presentaré cosmogonía de diferentes culturas:
La cosmogonía muisca
Una de las cosmogonías más conocidas en Colombia es la de los muiscas, un grupo indígena que habitó la región de la Sabana de Bogotá. Según la cosmogonía muisca, un hombre de cabello y barba largos, vestido con una túnica blanca, recorrió la Sabana de Bogotá enseñando a los indígenas diversas habilidades y conocimientos, como el arte del tejido[1].
| Ilustración representando a Chiminigagua [4] |
Según la cosmogonía muisca, el universo estaba dividido en dos planos: el plano terrenal, habitado por los humanos, y el plano celestial, hogar de los dioses y seres espirituales. La cosmogonía muisca describe la creación del mundo a través de la figura de Chiminigagua, el ser supremo y creador de todo.
Según la leyenda, Chiminigagua emergió de las aguas primordiales y creó el sol, la luna y las estrellas. A continuación, creó la Tierra y las montañas, dando origen a los valles y ríos que caracterizan la región. Chiminigagua también es considerado el padre de la humanidad y se le atribuye la creación de los primeros hombres y mujeres, a quienes dio vida a partir de elementos naturales como el maíz.
La cosmogonía muisca también involucra la figura de Bachué, una diosa madre que descendió del cielo y se convirtió en la madre de la humanidad. Según la leyenda, Bachué y su esposo-hijo poblaron la Tierra con sus descendientes, enseñándoles los principios de la vida en sociedad y la importancia de vivir en armonía con la naturaleza[2][3].
Cosmogonía Yoruba
La cosmogonía de la tribu Yoruba, originaria de África Occidental y principalmente presente en la actual Nigeria, es rica y compleja. Esta cosmogonía se basa en la creencia de que el universo fue creado por Olodumare, el ser supremo y divinidad suprema en la religión yoruba.
Según la cosmogonía yoruba, Olodumare creó el mundo a través de la interacción de tres divinidades primordiales: Olodumare, Oduduwa y Orisha-Nla. Olodumare es considerado el creador supremo, trascendente y distante. Oduduwa es venerado como el antepasado fundador de los yorubas y el progenitor de los reyes divinos. Orisha-Nla, también conocido como Obatalá, es el orisha de la creación y la paz, y es considerado el responsable directo de la formación de la Tierra [5].
Cosmogonía Griega
Siendo una de las más famosas, muchas de las constelaciones fueron dibujadas por los griegos. En la Teogonía de Hesíodo, uno de los relatos cosmogónicos griegos más conocidos, se cuenta que en un principio solo existía el Caos. Después emergió Gea, la tierra, surgida de Tártaro, tenebroso de las profundidades, y Eros, el amor, elemento primordial. Del Caos por la acción de Eros surgieron Erebos (las tinieblas), cuyos dominios se extendían por debajo de Gea, y Nyx (la oscuridad o la noche). Erebos y Nyx originaron a Eter y Hemera (el día)[6].
Las primeras aportaciones de la astronomía en las diferente civilizaciones.
La astronomía no solo ha sido útil para explicaciones a través de historias fantásticas y mitología, sino que también ha realizado importantes contribuciones en diversos campos del conocimiento. Algunas de estas aportaciones destacadas son:
Calendarios
La observación del movimiento del sol, la luna y las estrellas permitió a las antiguas civilizaciones desarrollar calendarios para medir y predecir el paso del tiempo. Esto fue fundamental para la organización de actividades agrícolas, rituales religiosos y eventos sociales. Por ejemplo:
El calendario egipcio era un calendario solar que constaba de 365 días divididos en 12 meses de 30 días cada uno, más cinco días adicionales al final del año. Este calendario fue utilizado desde el tercer milenio a.C. hasta la época romana. El calendario, a su vez, formaba parte del interés más amplio que sentían los egipcios por el mundo de las estrellas[7].
Navegación
| Instrumentos de navegación antiguo [8] |
Agricultura
La observación de los ciclos astronómicos permitió a las sociedades antiguas comprender los patrones estacionales y desarrollar técnicas agrícolas basadas en ellos. Esto incluye el momento adecuado para sembrar, cosechar y otros aspectos relacionados con la agricultura.
El impacto moderno que tiene la astronomía con la modernidad
Cuando pensamos en modernidad y astronomía, es inevitable que la exploración espacial sea lo primero que se nos venga a la mente. La exploración espacial ha fascinado a los seres humanos desde tiempos remotos. La exploración espacial ha permitido el desarrollo de tecnologías y herramientas para la navegación espacial, como los cohetes espaciales, los satélites artificiales y las sondas espaciales. La exploración espacial también ha permitido la construcción de estaciones espaciales, como la Skylab en la década de 1970 y la Estación Espacial Internacional (EEI) en la actualidad[9].
La astronomía sigue siendo relevante en la creación de calendarios precisos y en la navegación. Aunque ahora tenemos tecnologías más avanzadas, como los relojes atómicos y los sistemas de posicionamiento global (GPS), la astronomía sentó las bases para comprender los ciclos del tiempo y los movimientos celestiales, lo que resultó en el desarrollo de calendarios precisos y métodos de navegación.
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